Es probable que la sinergia de los múltiples fitonutrientes del noni haga que actúe como un adaptógeno, aquella sustancia nutritiva que ayuda a las células anormales (“células enfermas”) a funcionar más normalmente.

En las 83°, 84° y 85° reuniones anuales de la Asociación Norteamericana de Investigaciones sobre el Cáncer se presentaron importantes investigaciones sobre los usos del noni hace varios años. En la 83a reunión celebrada en San Diego, California, en 1992, se presentó un trabajo de los investigadores de las Escuelas de Patología y Farmacología de la Facultad de Medicina de John Burns de Honolulu, Hawai, que marcó un hito en la materia. Posteriormente, estos hallazgos fueron resumidos en la Memoria de la Asociación Norteamericana de Investigaciones sobre el Cáncer titulada: “Actividad antitumoral de la Morinda citrifolia en ratones con carcinoma pulmonar de Lewis e implantación intraperitoneal.”

En términos sencillos esto significa que el noni surte un efecto anticancerígeno cuando las células cancerosas se implantan en la cavidad abdominal. Los ratones alimentados con la fruta del noni vivieron del 105 al 123% más que los animales que no lo fueron y el 40% de los que se alimentaron de noni vivieron 50 días o más.

Este estudio fue repetido varias veces, demostrando cada vez que la fruta del noni prolongaba la vida de los ratones cancerosos en contraste con la de los ratones cancerosos que no comían noni. Quizás la fruta del noni inhiba el crecimiento del tumor. El tiempo de sobrevivencia aumentó en promedio en un 119% después de administrar noni. Y el tiempo de sobrevivencia aumentó aún más cuando se administraba noni conjuntamente con algún medicamento anticarcinógeno conocido como la adriamicina, el 5-fluorouracilo (5FU), o la vincristina.

Más específicamente, Cáncer Letters (Boletines sobre el cáncer) informó que la Universidad de Keio y el Instituto de Ciencias Biomédicas del Japón sostuvieron haber aislado un nuevo compuesto del noni llamado damnacantal. El trabajo fue realizado en Yokohama, en Japón, en cápsulas de petri, no en el cuerpo humano.

En palabras de lego, el noni puede haber convertido las células cancerosas otra vez en células normales, sanas y funcionales al retardar la multiplicación celular a nivel de los genes.

En 1994, A. Hirazumi y tres de sus colegas reportaron en la Pharmacological Society Journal (revista de la Sociedad Farmacológica) la “Actividad anticancerígena del noni en ratones con cáncer del pulmón”. Un año antes, Tomonori Hiramatsu y otros tres investigadores japoneses habían reportado en Cancer Letters que después de analizar más de 500 extractos vegetales diferentes, el fitonutriente damnacantal encontrado en el noni aparecía como el nuevo inhibidor de algunas células precancerígenas.

Una de las pacientes de la Dra. Harrison que sufría cáncer del hígado había sufrido una dilatación en el área del abdomen por exceso de fluido. Tras aspirarle (extraerle) el fluido abdominal, su oncólogo descubrió células cancerosas. Después de siete días de recibir noni, la dilatación abdominal de la paciente disminuyó significativamente. En un nuevo examen del fluido abdominal no se observaron células cancerosas. En vista de los hallazgos del Dr. Judah Folkman en sus experimentos realizados con ratones en Harvard y además publicados, es posible que el noni actúe sinergísticamente con otros micro nutrientes que disminuyen la irrigación sanguínea hacia los tumores.

Se habla de un mecanismo similar en el aceite del hígado de tiburón. Se ha observado que uno de sus elementos, la escualamina, que controla el crecimiento de los tumores del cerebro y prolonga la vida de las ratas experimentales al destruir los vasos sanguíneos que irrigan el tumor. Este descubrimiento científico fue publicado por el Dr. Henry Brem, profesor de neurocirugía de las Instituciones Médicas de John Hopkins. Se reportó que la escualamina “ataca los tumores al reprimir la formación de nuevos vasos sanguíneos”, que de lo contrario alimentarían el tumor permitiéndole crecer.

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